Cada día experimentamos nuestra impotencia al afirmar el interés social contra el interés del capital financiero. Y cada día experimentamos la impotencia de la democracia frente a las imposiciones tecnofinancieras. De manera similar, no podemos parar la catástrofe ambiental porque
La falta de pensamiento crítico colectivo nos está haciendo esclavos de un destino no deseado






