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Por Borja Arrizabalaga

Octubre 22 , 2018

El liderazgo de equipos, sobre todo en el mundo laboral, es una de las habilidades que más ha aumentado su valor y cotizaciónAhora, parece lógico que cualquier organización que quiera sobrevivir a la competencia coloque en puestos de responsabilidad a aquellas personas con aptitud y actitud para liderar equipos. la Actitud multiplica, y la aptitud solo suma (Victor Kuppers).

Si retrocedemos unos años (no es necesario que sean muchos), nos encontraremos con que primaba la imagen del jefe duro y exigente; sin embargo, en la actualidad este perfil ha cambiado de manera radical en muchas empresas. Ahora bien, ¿qué buscan los departamentos de RRHH?

Un primer punto clave en el liderazgo de equipos se centra en la tarea de componer el grupo de trabajo. A la hora de seleccionar los miembros que vayan a formar parte de él, un buen líder debe ser capaz de considerar tanto las competencias de los empleados como los objetivos a alcanzar.

Para ello, tendrá que tener en cuenta si los elegidos tienen los conocimientos y habilidades necesarias para llevar a cabo aquellos cometidos que se les encarguen, así como prever si podrán cooperar en confianza. Una vez que el líder tenga claro quiénes van a formar parte de su equipo, tendrá que centrarse en el segundo punto clave: definir la misión.

Aquí va a ser clave que los miembros del grupo entiendan perfectamente cuál es la tarea que deben desarrollar, además de tener claro lo que se espera de su desempeño. Esto último constituye el tercer punto clave en el liderazgo de equipos: establecer las expectativas y metas,

Una vez que lo anterior está claro, hay que tener en cuenta el cuarto punto clave: estructurar y planificar el trabajo. Es decir, el líder va a tener que clarificar tanto los métodos de trabajo como los roles de cada uno de los miembros del grupo, así como los tiempos establecidos para alcanzar los objetivos.

Después es el momento de hacer hincapié en el quinto punto: formar y desarrollar a los miembros del grupo de trabajo. Un buen líder debe tener en cuenta los recursos formativos de la empresa y estimular su uso entre los empleados, así como la mentorización de unos con otros.

Un sexto punto clave en el liderazgo de equipos es que el líder trate de generar sentido de grupo, identificando los conflictos y los distintos eventos importantes para el equipo. Además, es importante que en la planificación se vayan incluyendo revisiones periódicas en las que se revise si se van cumpliendo los objetivos y las expectativas. Es decir, ha de ir monitorizando al equipo, lo que constituye el séptimo punto clave.

Además, a medida que va realizando el seguimiento, ha de ir devolviéndoles la información relacionada con su empeño. Este sería el octavo punto clave en el liderazgo de equipos: dar feedback. También es importante que el líder vaya gestionando las relaciones del grupo de trabajo con el resto de la empresa. Esta gestión de las fronteras sería el noveno punto clave.

El décimo punto clave lo constituye la capacidad del líder para retar y motivar al equipo. Pero también ha de participar e intervenir en aquellas cosas que el grupo ha de llevar a cabo. Es decir, la undécima clave del liderazgo de equipos sería desempeñar las tareas. En esta línea, encontramos la duodécima clave: ser capaz de proveer de información y recursos (materiales, personales y financieros) al equipo.

El líder, además, debe estimular el trabajo autónomo del equipo motivando a los miembros a que resuelvan por sí mismos los problemas que puedan surgir en el desempeño de la tarea. Esta manera de estimular la autogestión es el décimo tercero punto clave.

Hay que destacar que la diferencia entre un buen y un mal líder radica principalmente en su relación con los empleados. Un líder cercano podrá crear confiabilidad para con sus trabajadores, lo cual hará que estos estén más abiertos a él y le busquen para cualquier inconveniente, lo que facilitaría mucho un trabajo exitoso y armónico.

El buen líder, aún teniendo poder, sabe cómo utilizarlo, y lo utiliza bien. Esto es muy importante, porque el buen líder no se corrompe con su posición, no usa su poder para su diversión personal o para abusar de sus empleados. El buen líder es honesto, y sabe utilizar su posición con dos dedos de frente, según lo que las circunstancias requieran.

La comunicación es otra de las cuestiones imprescindibles para que el liderazgo sea un éxito. Si un líder no sabe comunicar bien sus objetivos, de poco servirá su amabilidad o cercanía; sus trabajadores deben saber en todo momento qué deben hacer, cómo deben hacerlo, y en último término, con qué fin.

Por último, un gran líder debe saber encontrar los puntos débiles y los fuertes de cada uno, y saber cómo utilizarlos para compensar la balanza y llevar al equipo hacia el éxito laboral o profesional.

No obstante, esto no significa que un jefe no pueda ser también un líder, o que un líder no adopte la actitud autoritaria con la que se le suele asociar a un jefe. La línea que los distingue a veces es muy fina, y otras se rompe.

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liderazgo de equipos: Parte 1: conceptualizacion

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